Seguir construyendo la Nación de Dios a través de la Ofrenda de Amor

Al aliarnos a María nos comprometemos a contribuir con el Capital de Gracias y asumir la misión de continuar con la Obra de Schoenstatt.

La Ofrenda de Amor nace de la gratitud profunda. Es una respuesta libre y generosa de quienes hemos experimentado la paz, la transformación y el cobijo en nuestros Santuarios y en la Iglesia Santa María de la Trinidad. A través de este gesto, vivimos la alegría de dar, haciendo posible que esas mismas gracias sigan abrazando a muchas más familias.

Esta entrega tiene una historia hermosa que comenzó en 1978. Impulsados por el Padre Antonio Cosp y el Padre Nicolás Schwizer, los primeros miembros de la Familia entendieron que el Santuario lo cuidamos entre todos. Hoy, ese mismo espíritu sigue vivo: damos porque recibimos.

Aportamos porque el único ingreso fijo de nuestros Santuarios son las colectas de las misas. La Ofrenda Familiar complementa estos ingresos, que no son suficientes.

El compromiso de aportar nos ayuda a solventar los gastos de mantenimiento y todos aquellos gastos relacionados directamente con la vida de nuestros santuarios; Santuario Joven, Tupãrenda y la Iglesia Santa María de la Trinidad.

Queremos que la Mater se establezca para transformar la capillita en Santuario, la Iglesia en Nación de Dios y nuestro amor en un compromiso vivo por su misión. Ella se ocupa de mí y de mi familia, y nosotros nos ocupamos de cuidar Su casa.

Unite a la Ofrenda de Amor

Te invitamos a formar parte de esta obra común y a ser corresponsable de nuestra misión, cumpliendo así el anhelo de “Nada sin ti, nada sin Nosotros”. Cuidemos juntos los espacios que nos transforman. Podés sumarte completando el formulario en el siguiente enlace, o comunicándote al (0981) 998 690.

Desde hace más de cuatro décadas, esta entrega es una expresión viva de comunidad, amor y Fe.

Hoy, tu Ofrenda de Amor permite que nuestros Santuarios, nuestra Iglesia y sus predios sigan brindando el mayor cobijamiento posible a toda la Familia de Schoenstatt y a cada peregrino que llega buscando paz.